June Gough llama al número 25 de la calle Cromwell con la esperanza de que su hija esté dentro de la casa. Una mujer abre la puerta y le confirma que estuvo ahí durante unos días, pero que se fue. June no se marcha demasiado convencida... La mujer de la casa llevaba las zapatillas de su hija y tenía su ropa tendida en el jardín.