El sexto episodio marca el ecuador de DecoMasters e incorpora la esperada repesca. En la prueba grupal, las parejas deben transformar dos bares en Brunete, contando con la colaboración de exconcursantes que aspiran a regresar a la competición. Este reto añade complejidad por la coordinación entre equipos y la necesidad de crear ambientes atractivos y funcionales para locales de restauración. Tras la valoración, el equipo perdedor se enfrenta a la prueba de eliminación: diseñar cocinas, espacios esenciales que requieren distribución eficiente, ergonomía y estética cuidada. Este capítulo combina emoción y técnica y consolida la dinámica competitiva.