Conoces todos los rituales habituales del mes de los enamorados como ir a cenar a un lugar especial o preparar una cita que sea diferente a todas las demás. O regalar un ramo de flores, una caja de chocolates… Y un oso de peluche. Pero quizás no sabías que hay un origen de cómo surgió este juguete que eventualmente se convirtió en símbolo de amor. Y mucho menos, conoces una versión alterna de esta historia.