Niágara vive apaciblemente las miserias de la clínica. Ya se ha acostumbrado a la desfachatez de Bocanegra y a las rarezas de sus compañeros de trabajo. Pero un buen día un emisario se presenta en la recepción, trae un mensaje para ella. Es la única heredera del rey de una tribu africana: la princesa Niágara. La suerte empieza a sonreírle y sus compañeros también.