Enrique está tan nervioso por su casting en "El diluvio que viene", que Carmela lo hace beber litros de té para los nervios antes de salir. Pero no se da cuenta que le está dando de un toloache que Cuca y Cata le dieron a guardar. Cuando Enrique llega al día siguiente, cargado de víveres, anuncia que ha cambiado las chapas de las puertas y que todos están secuestrados en la fonda para ser salvados del fin del mundo.