Es una mujer libre de pensamiento y estigmas sociales, tolerante, de pocas palabras. No se hace bolas con nada. Es fuerte, firme y determinada. Tiene la sabiduría de quien ha vivido mucho y sabe que pocas cosas ameritan un dolor de cabeza. Es dulce, de risa fácil, y tiene un humor negro a flor de piel. Sabe dar un consejo oportuno, casi siempre con alusiones a la comida. Solo hay una cosa que la saca de sus casillas: la gente que hace dietas.