Alonso comunica que el duque de Carril está desaparecido. Ciro y Lorenzo culpan a Vera de todo lo ocurrido, pero el marqués los reprende y declara que el único responsable es don Gonzalo. Cristóbal y Teresa cuadran los turnos para que el servicio asista al entierro de Santos. Ricardo está totalmente desolado. Una noticia en el periódico revoluciona la casa: Leocadia sonríe y Lorenzo maldice en voz alta.