Hoy, solo el 20 por ciento de los españoles se declara católico practicante y España es un estado no confesional. Pero Manuela Carmena, Cristina Almeida y Paca Sauquillo, las tres abogadas, políticas y activistas, crecieron en la España del nacionalcatolicismo, cuando la alianza del Estado con la Iglesia católica era tan fuerte que se impusieron sus valores en la educación, la moral pública y el control social. Ellas recuerdan que estudiaron en colegios de monjas, estaba mal visto no ir a misa o comer carne los viernes y se adoctrinaba a las mujeres para ser buenas madres y esposas. Rompieron todos los techos de cristal: fueron a la universidad, burlaron la censura, las multaron por besarse en la calle. La comunicadora y referente del feminismo Nerea Pérez de las Heras defiende que quedan restos de aquella época hoy.