Los Castillo Rey regresan a casa por Navidad tras trabajar todo el año para ADN. Están agotados pero felices de reencontrarse con Mario y Dora, que dejaron la academia. Incluso antes de llegar a casa deben actuar en el metro para detener a un carterista sin revelar sus poderes. Van a la función escolar de Dora, donde la niña sufre acoso por parte de unas compañeras y termina usando sus poderes eléctricos de forma descontrolada. La familia tiene que limpiar el desastre: borrar grabaciones y la memoria de una profesora que lo vio todo. Rosa Ruano, queriendo favorecer a Borja en su nuevo trabajo como policía, intenta caerle bien a su jefa, Otero. Ella y su compañero Nacho investigan un caso extraño relacionado con el juguete navideño del momento: el Elfo Travieso.
La agente Otero continúa con la investigación del caso y descubre la verdadera identidad de los Castillo, según los archivos policiales desaparecieron hace 15 años. Aunque en asuntos internos no se lo permitan, Otero se va a hacer cargo de la investigación con la ayuda de Nacho. Julia, Mario y Lucía llevan a cabo un plan para controlar la mente de Otero y que dude sobre lo que realmente vio. El problema es que el video que se grabó esa noche se está haciendo viral e incluso Dora y sus padres tienen que huir de una pista de patinaje cuando todo el mundo empieza a reconocerlos. La noticia llega también hasta ADN y Dante los trae urgentemente a la academia y los encarcela sin piedad, justo ahora que Max está esparciendo su odio y provocando que los niños agredan violentamente a sus padres. Tienen que salir de allí o la Navidad está en peligro.
Blanca y Jimena les explican a los Castillo que llevan mucho tiempo escondiéndose de ADN, pero han decidió salir de su escondite porque Blanca, en una de sus visiones, ha visto que algo horrible va a pasar estas navidades y solo ellos pueden evitarlo. Sin embargo, no pueden salir de su refugio porque la policía los está buscando, ni pueden usar sus poderes porque saben que Dante los detectaría y los localizaría, así que se plantean como única opción encontrar a Leo para retroceder en el tiempo y solucionar todo este entuerto. Pero las cosas no salen como estaban planeadas y acaban atrapados. Además, Dora empieza a ser controlada por el poder maligno de Max.
Hace un año Max no era el villano que conocemos ahora, tan solo era un niño inocente que descubrió que tenía poderes y que podía controlar la voluntad de la gente. Su madre y su entonces pareja, un ladrón de medio pelo, se aprovecharon de él y le obligaron a cometer crímenes horribles que le acabaron marcando y convirtiéndole en lo que es hoy. En aquella época Sandra y Culebra pensaban en tener otro hijo; Lucía cortaba con Cala al descubrir sus infidelidades; Otero llegaba nueva a la comisaría después de ser degradada y comenzaba a investigar los extraños casos en los que colaboraba Max; y en ADN celebraban la jubilación de Rosa Ruano mientras alguien con intereses ocultos encubría al propio Max.
La historia continúa donde la dejamos en el capítulo 3, con todos los Castillo atrapados y con Mario en peligro de muerte por una Dora malvada que está siendo controlada por Max. Dante, Julia, Otero y Paqui colaboran para salvar a los Castillo y juntos planifican una estrategia para detener a Max y evitar que la Navidad desaparezca. Cuando las cosas se complican, Blanca aparece y evita un final desastroso, consiguiendo que el bebé de Sandra y Culebra nazca, no sin problemas, y traiga a la familia un nuevo poder.