"La inquina que me trajo la victoria no me la iba a borrar la humillación”El orden se ha asentado y lo único que parece entretener a los habitantes de la ciudad transparente es el ping-pong. Los médicos dicen que Julio simplemente no quiere hablar y la comunicación entre ella y él se ha ido disipando. Ya es común quedar con "las chicas del desahogo" y dar partes por cada movimiento que realizas. Todo el mundo te mira, aquí no hay secretos. No hay misterios, no hay sombra, la claridad inunda la ciudad transparente. No hay esquinas. No hay recodos.