Los mexicas erigieron un templo, pero no fueron bienvenidos en la cuenca y en el año 1299 fueron masacrados en el cerro de Chapultepec, algunos mexicas lograron escapar y nadaron hacia los islotes originarios, y se asentaron en el gran islote y ahí sobrevivieron como pescadores y cazadores; comían insectos, chapulines, hormigas chicatanas, escamoles, chinches acuáticas, variedades de gusanos blancos, y las chinches de monte: los jumiles, también hongos, quelites, verdolagas y quintoniles. Tenían una estructura política y social y eran muy organizados, lo que les permitió construir una gran ciudad: “Tenochtitlán, lugar de la tuna de piedra”.