Hipódromo y Alemania deciden jugarle una broma a su hermana Condesa: la hacen creer que el mismísimo príncipe Andrea Grimaldi de Mónaco empieza a chatear con ella. La guasa llega tan lejos que la mitad de la familia está convencida de que el príncipe visitará la fonda esa misma tarde, y preparan a Sputnik para hacer el recibimiento oficial.