Pelayo ha dedicado su vida a luchar contra el narcotráfico en España. Ahora ha decidido seguir su rastro para entender su origen. Su primera parada es Buenaventura, un puerto clave en Colombia donde grupos armados se disputan las rutas del tráfico de drogas. Allí, junto al ejército, constatará cómo la droga condiciona la vida de la población y que combatirla es un acto de resistencia y esperanza.