Pelayo se adentra en el Pacífico colombiano, donde la inmensidad del océano y las selvas fluviales esconden las rutas letales del narcotráfico. Junto a soldados de élite, es testigo en primera persona de persecuciones en alta mar y patrullas en ríos sembrados de minas, enfrentando un enemigo invisible y mortal. La guerra apenas comienza. El peligro está en cada sombra que acecha.