Es un día complicado en la Fonda Susilla. En la acera de enfrente acaban de abrir el Tazón de Pasta, un restaurante italiano que se está robando descaradamente la clientela; un inspector de Hacienda está por llegar y, para colmo, se ha fugado el cocinero. Es entonces cuando aparece Carmela, solicitando trabajo en la cocina, pero Florencio la confunde con la inspectora que aguardan.
Hipódromo y Alemania deciden jugarle una broma a su hermana Condesa: la hacen creer que el mismísimo príncipe Andrea Grimaldi de Mónaco empieza a chatear con ella. La guasa llega tan lejos que la mitad de la familia está convencida de que el príncipe visitará la fonda esa misma tarde, y preparan a Sputnik para hacer el recibimiento oficial.
Florencio recibe en la fonda a una invitada muy especial: Charito, su novia de la secundaria. Ésta se dedica a despotricar ante las hijas Susilla todos los vergonzosos secretos juveniles de su padre mientras su hijito Florentino se ve obligado, para todo su pesar, a jugar con Marbella.
Los gemelos Hipódromo y Condesa van a cumplir quince años. Mientras Condesa se da vuelo organizando su soñada fiesta, Hipódromo crece en celos, pues todos parecen haber olvidado que él también cumple años. Aliándose con Alemania, empieza a organizar una fiesta espiritual alternativa en boicot al cumpleaños de su hermana. Cuando Condesa se entera, la familia y los empleados de la fonda se encuentran de pronto divididos en los dos frentes de una guerra por los quince años.
Hipódromo regresa de un retiro que lo ha hecho crecer espiritual... y físicamente. Encontrando a su hijo convertido en todo un hombrecito, Florencio se da a la tarea de instruirlo en todas las artes de la masculinidad, desde atarse una corbata hasta bailar con una dama. Pero quien se toma al pie de la letra todas sus enseñanzas es Enrique, quien decide hacer un esfuerzo por olvidarse de Alemania y pone un anuncio para tener una cita romántica.
Es el día de San Valentín, la fecha favorita de Condesa. Pero ésta cae en desesperación cuando Carmela le cuenta que la tradición en Putla dicta que quien no de un beso en esta fecha, se quedará solo y sin amor el resto del año. Hipódromo invita a Angélica a la casa para leer la Biblia y comer papitas, pero en cambio se encuentran resistiéndose a la carnal tentación de darse un beso por primera vez.
Es el festival del día de las madres en la escuela de Marbella, y todos están muy preocupados porque ésta no extrañe a su mamá. Los hermanos, comandados por Italia, organizan actividades para distraerla, pero todo les sale mal.
Es el aniversario de casados de Florencio y Sumatra y Carmela, con buena intención, quiere prepararle algo especial a Florencio para que no esté tan triste. Con mala fe, Italia le miente diciendo que su madre preparaba un caldo de jaibas excelente. Resulta ser la peor idea de su vida, habiendo citado a un inspector de sanidad esa misma tarde.
Al descubrir que los gemelos tienen poderes de adivinación, la fonda se voltea patas arriba. Italia se da a la tarea del merchandising, Florencio no para de ganar apuestas y comprar cosas inútiles para la fonda, y el resto corre a averiguar su futuro amoroso.
Un hombre misterioso de gabardina se le planta a Carmela con un portafolio repleto de quesos, tentándola a que le prepare una quesadilla. Carmela pica el anzuelo y cuando Florencio se entera, tienen un pleito terrible. Así que cuando el hombre misterioso se desvela como Don Luigi, el dueño del Tazón de Pasta, ofreciendo a Carmela pasarse a la competencia, ésta acepta.
Cuando Sputnik le anuncia a Italia que saldrá con su amiga Makis, Italia se da cuenta de algo terrible: está perdidamente enamorada de él. Por su parte, Florencio ha tenido sueños ardientes y constantes con una mujer, pero no sabe quién es. Condesa por fin tiene una cita: se verá con un muchacho de alcurnia y harto renombre.
Italia y Sputnik se encuentran en pleno idilio amoroso cuando Ricky, el formal, empresarial y motivacional novio de Italia, se aparece en la fonda desesperado y pidiéndole matrimonio. En reacción automática, Sputnik también le pide que se case con él. Italia cae en una crisis de ansiedad casi delirante al no poder decidirse por ninguno de los dos.
Deprimida por haberse quedado voluntariamente como el perro de las dos tortas, Italia asiste a cuanto curso y seminario existe para levantarse el ánimo. En uno de éstos le regalan el Amorómetro, un aparato que mide la capacidad amorosa.
Las cosas andan tensas entre Carmela y Florencio. Después de que éste se echara para atrás ante la visita de su suegro, Carmela se encuentra en un repentino segundo aire, llegando tarde y saliendo temprano, muy arreglada. Muerto de celos, Florencio secunda la queja de Italia sobre la impuntualidad de los empleados, y ambos instauran una medida extrema: un checador.
Marbella tiene una invitada en contra su voluntad. Se trata de Cristinita Sosa, su peor enemiga en la escuela, quien apostó con Florencio que NO la invitaban a la casa. Después de los resultados del amorómetro, donde Alemania y Sputnik compartieron noventa puntos de pasión eslava, el ruso se da a la tarea de seducirla.
La fonda está a reventar. El artículo de una revista ha declarado que la fonda Susilla tiene "un no sé qué que qué se yo" irresistible, y ningún intento del Tazón de Pasta por recuperar clientela da resultado. Al ver el éxito de la fonda, Italia considera que es momento de probar en nuevos horizontes y se va a trabajar como gerente de área a Gordy's, una cadena de hamburguesas. Pero no se espera que la nueva administradora que llega a la fonda resulta ser guapa, seductora... e italiana
Enrique está tan nervioso por su casting en "El diluvio que viene", que Carmela lo hace beber litros de té para los nervios antes de salir. Pero no se da cuenta que le está dando de un toloache que Cuca y Cata le dieron a guardar. Cuando Enrique llega al día siguiente, cargado de víveres, anuncia que ha cambiado las chapas de las puertas y que todos están secuestrados en la fonda para ser salvados del fin del mundo.
Harto y furioso de ver que Carmela y Moncho salen y se llevan cada vez mejor, Florencio anuncia a su compadre que peleará por el cariño de Carmela, y se alista para el ataque con una página de internet titulada ´retén a tu hembra punto com´. Sputnik también aplica sus estrategias con Alemania, que cada vez se muestra más encantada pero también más culposa de que le guste el ruso.
El día comienza en la fonda con una terrible desgracia: José Luis es atropellado ante los ojos azorados de Enrique y Carmela. Sintiéndose responsables, ambos tratan de ocultar la muerte del cangrejo a Marbella y al propio Florencio, intentando sustituirlo por otros que acaban teniendo el mismo trágico fin.
Condesa tiene un súbito arrebato altruista. Se lanza a las calles para protestar por los perros sin pedigree, los semáforos sucios y contra la hambruna en las pasarelas. La tensión entre Florencio y Carmela se exacerba , así que cuando Primitivo Carmelo de Jesús, hijo de Carmela, llega de visita desde los Estados Unidos, Florencio cree que se trata de un boy toy de la cocinera.
Primi y Condesa viven un idilio de miradas, suspiros y clases de inglés que a Florencio y Carmela les enternece, pero Condesa se empeña en creer que su amor es prohibido y monta la huída a la frontera con su amado. Sputnik ha llegado al límite y ahora anda con las dos hermanas a la vez.
Italia inaugura en la fonda el "Bufete Sardina": todos los que quepan en un coche, comen por diez pesos. Pero lo que llega es un camión cargado de comensales, dispuestos a comer, todos ellos, por diez pesos. Enrique no se da abasto y lo peor es que tiene una primera cita con Alemania, para ir juntos a una marcha pro Tibet.
Moncho invita a Florencio a formar parte de su nuevo grupo de apoyo, Despechados Anónimos, donde solteros, viudos y colados se brindan ayuda para rehacer sus vidas. El grupo insta a Florencio a que quite el cuadro de su difunta esposa, Sumatra, pero cuando lo hace, una cadena de accidentes (que él mismo provoca) se dejan caer sobre Carmela y sus hijos.
Convencida de que Enrique sufre explotación laboral, Alemania confronta a Florencio, quien la reta a administrar la fonda ella misma. Mientras Enrique y Carmela toman vacaciones en la casa, el otro lado se convierte en nicho de hippies, pósters de Guevara y comida orgánica, para horror de los comensales. Italia y Sputnik instauran el contrabando culinario, y Marbella salva la causa cobrando por el cubierto y el uso del baño desde la caja.
El documental de Sputnik ha llegado, de manera inexplicable, a la piratería del metro. Los Susilla de pronto son famosos entre los círculos cinéfilos de la UNAM y allegados subterráneos, por lo que Italia decide darle un giro cultural a la fonda, convirtiéndola en una fondebrería.
Florencio está insoportable y los hermanos Susilla deciden que ya es tiempo de conseguirle una novia. Mientras que Marbella, Hipódromo y Alemania promueven a Carmela, Condesa e Italia le preparan a Florencio una cita con la maestra de inglés de Marbella.